En algunas ocasiones no podemos entender las razones del corazón de algunos jovenes para comprometerse con una lucha radical.
En los últimos meses en la Ciudad de México y en Jalisco están apareciendo grupos anarquistas, que se proclaman en favor de la liberación animal y de la tierra . Existen jóvenes que están presos en la Ciudad de México, supuestamente por haber puesto bombas molotov en diferentes lugares y haber atentado contra empresas trasnacionales.
Lo único que me queda claro es que los jovenes que están presos deben recibir juicios justos y públicos de parte del aparato de justicia del DF. Que algunos de ellos declaran que han sidos sometidos a tortura en el momento de su arresto y otros a pesar de tener evidencia de ser inocentes han sido condenados injustamente (El caso de Victor y Emmanuel). Que tenga cuidado Marcelo Ebrad al tomar sus decisiones, porque la represión no es la vía.
Este cuentito es para aquellos jóvenes incendiarios que transitan por ciudad de la furia.
BOMBA CASERA
Tomamos la vía más rápida de escape y nos perdimos en la noche.
Pusimos la bomba casera, al lado de un carro de lujo estacionado afuera de una casa igualmente burguesa. La bomberita prendió la llama y entonces tomamos la moto.
Cuando ya habíamos agarrado la carretera, nos estacionamos a un lado del camino y corrimos por el campo estrellado. Que diferente era respirar el aire fresco y no el humo genocida de la ciudad de la furia. ¿Habría explotado, cuantos daños habríamos causado?
Ese día salimos con una sola consigna, tendríamos que incendiar la ciudad, cientos de jóvenes cansados de lo mismo pondríamos un alto total a la puta ciudad, a los putos antropocentristas.
Nadie en esta alienada ciudad entendería profundamente los motivos por los cuales atentamos contra la propiedad privada. Que enloquece a los seres humanos. La naturaleza no es una cosa, es parte del todo, los animales no necesitan nuestra lastima sino nuestra ayuda para la mutua liberación.
-No me quiero ir- me dijo aquella chica que casi no se distinguía entre la contundente oscuridad. -Sabes que tenemos que regresar, los demás nos esperan-, ella se acerco decidida y me beso. Mi cuerpo tembló, nos habíamos conocido en la manifestación del dos de octubre, en la cual habían agarrado a un compa de la prepa. Ella y yo entendíamos que si no reaccionábamos, era seguir en esa inercia pendeja, que carcome nuestro ser. La abracé, su corazón latía fuerte, estábamos drogados con la adrenalina que nuestro cuerpo había segregado durante la acción.
Cuando llegamos a la casa, nos encontramos a Elisa estaba llorando habían agarrado a su compañero y. estaba muy nerviosa, se había salvado de milagro. Bomberita tomo el celular y le hablo a la hermana de nuestro compa. -Puta madre otro más en la cárcel- grite. Elisa me dijo de la tortura para sacarle información, -yo se que no va a decir nada- le dije.
Al día siguiente, salió en las noticias, agarraron a otro joven delincuente que pretendía prender fuego en el municipio de Coacalco. Se presume que es de un organización por la liberación animal. Hubo otro incendio en la Ciudad de México y un carro de lujo resulto averiado...

2 comentarios:
No estoy de aucero con ese tipo de manifestación. Esta vez vidita, no me gustó mucho el cuento la verdad
Te amo
Me gustó, y mucho, quizá le hubiera puesto más crónica, pero tu historia es buena, no peles a Yoko, no se trata en sí de si estás a favor o no, aunque en esta ciudad hay que llamar la atención de una u otra forma o nadie te pela (aunque claro, jugar con la vida de alguien más no es muy bonito), pero la historia en sí está genial! te kiero Aideé... muak
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