Para mi compañero amado y de muchas batallas, José Luis.
La verdad es que no escrito en éste blog, porque no he tenido tiempo, obviamente les parecerá normal, puesto que muchos de los que empiezan a escribir uno, lo dejan al poco tiempo abandonado.
Evidentemente no quiero eso, pero quien puede evitar tener cosas, y cosas, y más cosas que hacer, ¡ninguno!
El sábado me fui a un bar en el centro y era fresita hasta la madre, pero en fin, cómo era una invitación de los amigos de la universidad de mi persona, acepté y bebí todo lo que pude, al igual que los demás y la verdad es que todos se empedaron y entre llantos y necedades de lo único que se hablo eran de las “relaciones amorosas”.
Bonito término, muy poco acertado algunas veces. De algo que me he dado cuenta en los dos años de relación que tengo es que entre más edad tienes, las relaciones se vuelven más complicadas.
Los que los que antes eran amigos se acuestan y ya no lo son más, que si tuviste una relación fallida no quiere decir que no puedas tener otras mil veces peores, y que las amantes y los amantes dan problemas cuando es una cuestión de mentir y ocultar y si no es así a veces igualmente se generan problemas, pero también se complican las cosas cuando quieres complacer al otro sin pensar en ti y viceversa. En resumen toda una madeja de complicaciones.
También hay características en las relaciones que son fascinantes y muy satisfactorias, sin embargo es raro que se mantengan en ese status quo de perpetuidad armónica. La verdad después de tres meses de iniciar una relación, te empiezas a dar cuenta que empieza aflorar el verdadero carácter, la forma de pensar, las actitudes que se ocultaban cuando todo era un paseo por las nubes. Durante el cortejo el ser humano (probablemente por las hormonas) modera su forma de ser, hasta un punto en algunos individuos que los hace irreconocibles, todos somos más amables, tolerantes y complacientes, cuando realmente sabemos que ninguna persona es siempre así.
Les hablaré desde un punto de vista social y es común que cuando comienzas a leer y darte cuenta que la cultura y la sociedad te determina como ser humano en todo. Entonces no puedes ver a las relaciones interpersonales de la misma manera, el simple hecho de pensar por qué no me llevo bien con mi pareja, o por qué razón no puedo tener una relación de igualdad siendo hombre y mujer; Son cuestiones que se explican fácilmente analizando el sistema patriarcal y capitalista. Por desgracia las relaciones interpersonales son siempre relaciones de poder, todo el tiempo intentamos imponerle al otro nuestra forma de pensar, ver y hacer las cosas, ¿por qué? porque somos seres políticos.
Reconociendo eso pienso que siendo pareja de alguien, tenemos que hacer un esfuerzo por comprender, pero sobre todo por la negociación, aunque será complicada, a veces es desgastante una relación cuando uno no aprende a ceder, a moderarse y que el otro involucrado haga lo mismo. Las relaciones de pareja deben estar mediadas siempre por una mesa de diálogo y negociación, sino se derrumban. No podemos pensar ciegamente que nacimos el uno para el otro y que por ello no tendremos diferencias fundamentales.
Sea cual sea la relación que decidieron llevar, sea abierta, cerrada, monógama, polígama, heterosexual, homosexual o bisexual, sean esposos, amantes, compañeros, amigos, novios, tiene que haber y existir siempre un diálogo que construya libertad.
La forma de ver el mundo, en primera instancia nos fue impuesta por la sociedad y por la familia en la que crecimos, sin embargo tenemos que hacer un esfuerzo por deconstruir y construir esa manera de asumirnos en la sociedad, tenemos que someternos a un proceso de autocrítica, pero no lo podemos hacer solos, necesitamos apoyarnos en el otro, en nuestra pareja, en nuestros amigos. Los seres humanos somos seres históricos, de las contradicciones y del cambio permanente, por ello la opción no es desgastarnos en pelas dolorosas por imponer nuestros deseos, sino ir madurando mediante la construcción de nuestras vidas con amor, en un dialogo sincero y abierto, para que el espacio de nuestra relación procuré construir libertad. Pienso que es un proceso con muchas dificultades y conflictos, pero probablemente valga la pena intentarlo, ¿o no?
Hasta otro día que tenga ganas de escribir.
