EN EL HOYO

Ojalá nos entierren juntos. Para que no estemos solos, en esa hora. Si hemos de sofocarnos, mejor todos pegados. Cuando el frío nos queme y los ojos nos hayan explotado. En ese instante, yo quiero saber de ti, de tu boca, de tu olor y probarte. Quiero sentir tu pie junto al mío y el rigor de tus manos también quiero. Enterrar cuerpos descompuestos, no es lo mismo que enterrar ideas pasadas. En la lucha cotidiana perdida, yo prefiero estar acompañada. Ya no importa, si ayer eramos diferentes y nos odiábamos afuera. Todos somos los mismos, en el hoyo. Así que abrázame, que la tierra pesa.

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