A PROPOSITO DE LA NAVIDAD



Les dejo éste cuento navideño. Yo no festejo navidad, ni año nuevo, por cuestiones ideológicas y de convicción; sin embargo se que muchos de mis amigos si lo hacen, así que considerenlo un regalo de Navidad y año nuevo; y a los que al igual que yo, no creen en ello, pueden pensarlo como un regalo de parte mío en un día de todos los días de nuestras vidas.

Y yo, ya no supe más de mí

No quiero levantar sospechas sobre mí, espero que no tengas nada que decir, lo intento todo para ser mejor de lo que fui, de lo que fui hasta ayer, no hay nada nuevo bajo el Sol, ni escombros de un amor que pueda recoger, no tengo nada que esconder…
Los Bunkers, No hay nada nuevo bajo el Sol.

1.
Mi hermana Claudia entró a mi cuarto preocupada, enojada, me dijo que estabas en la entrada, que te veías inadaptado, como siempre. Me pidió que te corriera, que no te dejara entrar, que habláramos rápido, que te dijera que yo ya estaba en otro rollo distinto al tuyo.

Carlos le gritó a mi hermana, ella bajó corriendo y le explicó que yo hablaría contigo. Él mascullaba nervioso, creó que le decía a Claudia que no me lo permitiera, que eras malo para mí. Siempre le caíste mal, cuando me veía hablando contigo, después me decía -ese Roberto se las da de conquistador, pero solo es un puto sin futuro- y me explicaba que sabía que eras un puto porque constantemente estabas en el parque con esos amigos tuyos que eran drogadictos y que lo más seguro es que se vendían por dinero, para conseguir más mota. Mientras Carlos me sermoneaba, mi hermana se ponía celosa y le pedía que fuera al mercado por jamón u otra cosa, yo sabía que era para alejarlo de mí.

Hay Roberto cuando abrí la puerta y te miré, me acordé de golpe de todo lo que vivimos juntos. Cuando murió mi mamá, mi hermana que en ese momento tenía 25 años, trabajaba como secretaria en el consultorio de su futuro y flamante esposo, de hecho creo que a los 6 meses se casaron. Yo sufrí mucho, ella trajo a Carlos a vivir a la casa y yo tenía que aguantar todo, porque supuestamente estaba estudiando. En realidad no entraba a clases y me la pasaba con la Popi, con Nico, contigo y los demás. Tú trabajabas en la tiendita de tu padre, que estaba enfrente del parque, siempre estábamos ahí tomando cerveza. Para la gente del barrio, siempre dábamos de que hablar, que si éramos unos drogos, alcohólicos y promiscuos, por supuesto no nos importaba y nos burlábamos de ellos, de sus vidas patéticas. Cuando llegaba la noche, los dos estábamos ebrios y vagábamos por las calles en la moto a toda velocidad, me acuerdo que a veces íbamos a un motelillo que estaba cerca de mi casa, entre risas alcoholizadas, sacabas un porro, en ese momento yo volaba, me reía, hacíamos el amor a veces lento, a veces rápido, era una locura, no sentía nada, eran viajes a otro mundo. Yo nunca te pregunté donde conseguías las droga, ni que hacías para tener dinero, la tiendita no debía de dar para mucho, sin embargo tu si que tenías, me regalabas ropa, peluches, muchas chucherías. Estaba segura de que estaríamos unidos para toda la eternidad, era una niña, a los 17 años ¿quién sabe lo que quiere?

Yo te propuse ir al parque, donde todo había empezado. Caminamos del brazo, te veías más viejo, tus manos se veían más gruesas, supongo que era el trabajo en la cementera, yo estaba emocionada de verte, de caminar junto al amor de mi vida. Tengo que confesar que temblaba pero no era de frío, tu me observabas te quitaste la chamarra y me la diste, entonces cuando llegamos a la banca donde siempre nos besábamos, te pregunté si tenías pareja, novia, amante o algo parecido, tu me miraste serio inconfundible, esa mirada me lo dijo todo. Entonces te besé profundamente, como antes. Luego caminamos en silencio hacía el motelillo, entramos como si lo hubiésemos planeado mucho tiempo atrás, pedimos una habitación, el muchacho que atendía nos dio la 20, en esa habitación pasaron muchas cosas pensé, entramos y se veía más pequeña, reflexioné cuanto habíamos crecido. Cuando estaba acostada desnuda junto a ti, te conté que estaba terminando la carrera en contabilidad, que no me gustaba mucho, pero que lo sobrellevaba. Parecías cansado, estabas como triste, me dijiste que no te ibas a quedar por mucho tiempo, que tenías que regresar al trabajo a San Luís. Te conté entonces que andaba de novia con un abogado, que conocí por una amiga de la carrera y que pronto sería la esposa maravillosa de un licenciado. Tú estabas serio, te dije otras cosas, no se si me escuchaste.

2.
-Señor Roberto Fernández, si se llama así, ¿no?, sabe la razón del porque está usted detenido.

-Solamente me dijeron que le había pasado algo a Támara, que estaba desaparecida.

-Ayer 24 de Diciembre, usted fue el último que estuvo con ella, eso nos dijeron su hermana Claudia Martínez y su marido Carlos Ibarra, ellos pusieron la denuncia.


-Señor Fernández nos puede decir ¿qué hizo con la señorita Támara Martínez el día 24 de diciembre, entre las 6:00 de la tarde y las 10 de la noche?

3.
Estaba parado frente a su casa, me acerqué y toqué el timbre, no sonaba, entonces saqué la única moneda que traía conmigo y empecé a llamar a la puerta.

Salió su hermana, me miró escudriñándome, buscando la razón de porque había vuelto, me dijo que no estaba, yo sabía que mentía, le dije que solo sería un rato, no me dejó entrar y esperé afuera, antes de ir por ella murmuró entre dientes- tenía que venir éste pendejo y en noche buena, yo pensé para mis adentros- que a la chingada, con su puta noche buena-. Traté de calmarme, hace 6 años que no la veía.

Mientras estaba esperándola afuera, llegó el esposo de su hermana, me vio como siempre, con desprecio y entró a su casa gritando no se que cosas. Supongo que desde un principio estuvo celoso porque cuando salía con Támara, él sólo la miraba con esa mirada de deseo clavada en sus retinas. Él se había casado con su hermana, porque ella no lo pelaba, yo creo que pensaba que podía estar cerca de Támara y que terminaría enamorándose de él.

Cuando por fin salió, me vino a la mente la primera vez que la conocí era tan hermosa como ahora, solamente que antes tenía la mirada más inocente, de quien no conoce las cosas. Ese día ella estaba en el parque con su amiga de la escuela, a la que le decíamos la Popis, yo le hablaba porque era hermana de Nico, mi compa, mi hermano de aventuras. Támara estaba con el uniforme de la secu, se veía linda, como era de esperarse nos presentaron. Desde entonces nos veíamos en el parque todos los días, su madre estaba muy enferma, para ella era difícil y sus escapadas para vernos eran su única distracción. Fuimos muy amigos. Cuando entró en el último año de la prepa, su madre murió, fue un golpe muy duro, lo bueno es que yo estaba con ella y la cuidé, si que la cuidé.

4.
Empezamos a hablar despacio, nos preguntamos lo normal, ¿cómo estábamos?, ¿qué hacíamos en ese momento? Expliqué que había llegado hace una semana al pueblo, que la quería ver y por eso la busqué, no sabía si la encontraría viviendo todavía en la misma casa. Ella se mostró interesada, me preguntó si el trabajo era bueno. Yo estaba francamente emocionado pero me mostré serio. Támara es lo mejor que ha pasado en mi vida. Ella es inteligente, cuando yo la dejé fue porque sabía que nunca le podría dar algo bueno, yo estaba metido en cosas y me estaba volviendo alcohólico. El día que nos despedimos en la estación de autobuses, Támara no paraba de llorar, de decirme que no me fuera sin ella. Yo le dije que terminara de estudiar, que sería lo mejor para los dos.

Fuimos a las 7:00 p.m. al Motel que está cerca de su casa, como a cuatro cuadras. Lo hicimos, después como a las 9:30 p.m. salimos y nos despedimos. No supe más de ella, pensé que iría a su casa a festejar Noche Buena.

-¿Sabía que la señorita Támara Martínez, no regresó a su casa?

-Evidentemente que no, ya se los dije.

-¿Sabe que ella fue asesinada?, y ¿Qué antes fue violada? la señorita Támara Martínez está muerta, usted la asesinó. Encontramos sus huellas señor Fernández, por todo el cuerpo de la joven, estaba tirada en un contenedor de basura, pero eso usted ya lo sabe, puesto que la puso ahí después de asesinarla. La asfixió, la violó, sabemos que lo hizo. También conocemos de usted que antes robaba y que consumía drogas; huyó del pueblo porque tenía problemas con su proveedor y con nosotros, la justicia.

-¡Yo no la mate! Necesito un abogado.

-¡Deje de mentir hijo de puta! ¿Sabe cuántos años de cárcel le esperan por haber asesinado a un muchacha y por haberla violado? 40, 40 años y sabe que es lo peor, que ahí dentro le van a hacer todo lo que le hizo a esa pobre chica, pero será mil veces peor.

El sargento mando arrestarme, todo fue muy rápido, por más que intentaba defenderme, todo apuntaba a que yo la había matado, no hubo poder humano que hiciera que cambiarán de opinión, que se dieran cuenta de la verdad. Su hermana Claudia declaró ante el juez, que yo siempre había sido un vago, que cuando vivía en el pueblo, salía con Támara y que yo la drogaba y la alcoholizaba; Su esposo Carlos dijo que lo más seguro era que yo había estado celoso de que ella se había comprometido y que cuando Támara me lo dijo yo habría ardido en furia. Armaron una historia dijeron que después de despedirme de ella yo la había seguido, que la había asfixiado, pero que no me había conformado con eso sino que aparte después de muerta la había violado. Todo parecía inverosímil, todos me señalaban, en el cuerpo solo estaban mis huellas. Cuando el juez dictó 38 años de cárcel, yo no lo podía creer. Pero lo que más increíble me parecía era que Támara ya no estaba, el amor de mi vida había desaparecido del mundo, jamás la vería de nuevo emocionada.

5.
Támara nunca te voy a olvidar, me dijo Roberto al despedirse. Estábamos afuera del Motel y él parecía consternado. Yo lo besé convencida de que sería la última vez que nos veríamos, yo me casaría con Francisco. Entonces empecé a caminar y lo dejé ahí, sentí como me miraba. Caminé hacía el parque y de ahí doble hacía mi casa. En eso escuché que alguien me llamaba, me paré y entonces vi a Carlos parecía alterado ¿de dónde vienes? Preguntó, no le contesté y seguí caminando. Entonces me agarró del brazo, traía unos guantes de esos que usaba en el consultorio. -Se que fuiste con Roberto al motel, eres una puta- me dijo. Yo lo miré y todo me parecía sacado de contexto, como si no estuviera pasando. Él estaba llorando, histérico balbuceaba que me amaba y que siempre lo había hecho, que no se podía resignar a que yo me casara, pero que lo peor era que todavía me acostara con ese puto de Roberto. Entonces sin decir más puso sus manos en mi cuello. Y yo, ya no supe más de mí.

Arilin Hojaluna

PENSAMIENTOS



Ayer hablando por teléfono con mi persona le empecé a contar sobre mi dificultad para dormir por las noches, esto me pasa desde muy pequeña, recuerdo cuando tenía 3 o 4 años me la pasaba despierta e intentaba dormir sin éxito, a veces despertaba a mi hermano (de mi misma edad) para que me hiciera compañía, en otras ocasiones iba a la sala y encontraba a mi papá viendo la televisión, entonces le contaba que no podía dormir, él se quedaba conmigo hasta que me vencía el sueño.

Actualmente también padezco del mismo problema por las noches, yo nunca he tenido el sueño pesado, cualquier ruido me despierta y cuando duermo a veces me siento estresada por otro lado si escucho la voz de personas hablándome logro dormir con mayor facilidad; cuando estaba en la secundaria y en la preparatoria, al no tener a nadie dormía con la radio prendida, ahora que voy en la universidad en ocasiones prendo la radio, otras el televisor o hablo con mi persona antes de dormir.

Me gustan las voces humanas, me gusta que me cuenten historias. Aunque por otro lado hay veces que en definitiva no consigo que el sueño venga, es horrible no poder dormir, doy vueltas en la cama, me pongo sobre el suelo, me voy al sillón, fumo en mi azotea (literal, duermo en el cuarto de la azotea), a veces escucho música pero por la mañana evidentemente estoy cansada y estresada.

La noche es algo solitaria, cuando miro por la ventana del cuarto observo a los aviones que van de regreso al aeropuerto (porque no consigo ver las estrellas), la torre que está a un costado del metro instituto y escucho con cuidado a los automóviles y a las personas caminar por las calles casi desiertas; la ciudad de la furia de noche me parece una extraña, a veces veo como se traga a los individuos que la transitan, entran en una sombra y se quedan ahí quietos en el eterno paisaje de concreto, siempre gris, siempre negro.

Por fin cuando duermo, yo soy uno de ellos, de los miles de solitarios que se sienten cansados, que caminan apurados y que terminan engullidos, entonces despierto nerviosa, miro hacia la ventana, la deje abierta, los sonidos de la calle entraron una vez más a mi sueño.

Me gustan las voces humanas, me gusta que me cuenten historias para poder dormir y soñar; en contraste la ciudad nunca duerme, nunca deja de chingar, nunca deja de joder, nunca apaga las luces, nunca termina de consumar sus actos de heroísmo o de heroína ¿?, nunca deja de morir, ni de nacer; sin embargo creo que todos nos hacemos la misma pregunta ¿sueña o no, la ciudad de la furia (DF)?

Arilin Hojaluna

Hoy



Hoy amanecí con un sentimiento de melancolía, terminé de leer el libro de La hija de la amante de A. M. Homes, en él, la autora nos habla de una cuestión autobiográfica de cómo fue adoptada y después del reencuentro con sus padres biológicos.
Éste libro me hizo reflexionar sobre la familia, sobre mi familia, cuando vine a Jacona de vacaciones, pues sabía que venía a ayudar a mi mamá, a cuidar a su madre, mi abuela; ella padece Alzheimer una enfermedad que poco a poco va matando sus neuronas y como consecuencia está perdiendo sus recuerdos, se ha vuelto completamente dependiente y tiene diversas obsesiones (la perrita, mi madre, la pensión, etc.). Cuando estoy con ella pues me da cierta tristeza, no porque no la quiera, sino porque es difícil ver que es como una niña anciana, a veces me recuerda a mi y otras no. Mi mamá no puede trabajar como lo hacía antes porque tiene la preocupación del bienestar de su madre, es decir todo cambio desde que ella vino a vivir a Michoacán con nosotros. Los hermanos de mi madre decidieron no ayudar con los cuidados de mi abuela. ¿Qué es entonces la familia? Para la antropología es muy importante el estudio del parentesco, de los linajes humanos, de las genealogías, el matrimonio, las alianzas, la unión de los grupos y comunidades humanas, para Marx por ejemplo la familia es la forma en que en el capitalismo se reproducen las fuerzas productivas, es decir la clase obrera.

Pero ¿yo cómo subjetivizo a mi familia? Creo que con mucha dificultad, nunca he sido muy unida con mi madre, ni con mi padre, tengo problemas para entenderlos y para convivir, sin embargo considero que estoy agradecida por la educación y todo lo que me han brindado, por otro lado tengo un hermano gemelo, a quien hasta últimas fechas empiezo a comprender, es gay, no tengo ningún prejuicio y estoy segura de que es realmente talentoso, estudia Letras Hispánicas en FILOS, lo escucho hablar y teme no encontrar a quién amar, pero también quiere tener hijos y un matrimonio; entonces vuelvo a pensar ¿qué significa eso?, en México vivimos llenos de prejuicios, nuestra cultura fue enraizada entre el machismo y las alabanzas a cristo, en mi opinión de futura antropóloga creo que de poco en poco nuestro país superará a su historia de discriminación y homofobia, un paso adelante es que recientemente se lanzará una iniciativa en el congreso del DF para legalizar el matrimonio lésbico- gay, muchas cosas están pasando.

Creo también que cuando pienso en mi familia nuclear, veo a mi casa llena de libros y de animales, veo a mi padre rojo lleno de trabajo, a mi madre llena de historia y de presiones, a mi hermano lleno de sentimientos y buenas notas, a mi llena de dudas existenciales y muchas ganas de hacer algo conmigo misma (tal vez por eso estudio antropología), y ahora también veo a mi abuela, a ella la pienso también llena de dudas existenciales, aunque sus dudas provienen de una enfermedad silenciosa y cruel que la hace olvidar. Todos ellos son grandes modelos a seguir, tal vez cuando tenga mi propia familia será muy parecida a la mía, tendremos muchos libros y muchos animales, probablemente tenga una hija que no sea muy unida a mí o tal vez si, a pesar de todo y a regañadientes se agradece tener alguien que te conoce y te soporta. Y cuando crecemos en algunas ocasiones formamos familias diversas, de amigos, de compañeros de ideología, de amantes del mismo sexo, son diferentes a la familia en teoría, pero muchas veces actúa de igual manera: te cuidan y te dan un soporte cuando amaneces con melancolía.

Arilin


Dedicado a mi futura familia, mi vida.

ESOS

Hace tiempo que no escribía, pero les dejo éste cuento.

ESOS

Observar el horizonte y gritar, es lo único que podía hacer. No voy a salir de ahí, nadie me va a rescatar. ¿Cómo fue que me metí en éste problema?

Miro al horizonte sólo estás tú, espero que te compadezcas y me ayudes, no importa que no seamos iguales, que tus besos me quemen y que estemos perdidos.

Espero huir contigo de la mano, no importa hacía donde. Estoy sufriendo, quiero correr, quiero estar a tu lado.

-¿Por qué me dejas? Hay cosas que aún no han quedado claras. Estas conmigo o estás con ellos, estoy sangrando ayúdame. Llévame contigo, estoy en el fondo y tú eres la única que me podría salvar. Yo soy pequeño e insignificante, tú eres lo más importante de mi vida, no quiero estar solo.

Estoy desangrándome y no la veo cerca, ¿dónde está?, ella mi dueña, la luz de mis ojos.

Dos días después…

Me acerco a él. Mi padre está comiendo. Entonces le cuento lo que vi:

-Papá, estaba caminando por el bosque y encontré algo espeluznante y huele mal, estoy algo asustado

-No tengas miedo Miguel, de seguro es otro ciervo muerto.

-Pero, pero, tenía forma humana…

Mi papá y yo caminamos por el bosque, hace unos días yo había escuchado ruidos que provenían de ahí y ahora estaba seguro de que no era otro ciervo.

-Ahí está papá ¿es uno de esos?

Mi padre era grande, a diferencia de mi madre que más bien era de talle pequeña. Olió con cuidado aquella cosa, se veía consternado.

-Bueno creo que tienes razón.

Miramos a lo lejos, el humo sigue saliendo de esos galerones de concreto. Mi papá me contó que hay humanos malos y ambiciosos, que tienen esclavos de su misma especie.

Desde hace cientos de años los vemos entrar, miles entran, son obreros, alimentan las máquinas enormes que nunca paran; de vez en cuando unos intentan liberarse, entonces los de negro vienen al bosque, que está siendo destruido por los humos tóxicos y desperdicios, y entonces tiran los cuerpos inertes de los rebeldes, a veces nos tocan ver que algunos luchan por su vida, pero están muy heridos...

Un día le pregunté a mi papá porque nosotros no moríamos como ellos.- Nosotros no pertenecemos a su especie, somos seres del bosque, vivimos en la clandestinidad- contestó. Y me hizo prometerle jamás acercarme ahí.

-La otra noche papá, escuche y vi a dos humanos, uno era un hombre, igual a éste, la otra era una mujer vestida de negro, ellos se besaban.

-Ya no digas nada Miguel, los muertos deben ser enterrados en silencio.

Hoy


Hoy regresé a mi tierra michoacana, cuando bajé del autobús y sentí el calorcito de mi pueblo bicicletero tranquilo, callado y pequeño, me entró la melancolía, después de no haber venido en 6 meses, tengo que reconocer que lo extrañaba; Sin embargo dejar la ciudad de la furia (DF) me causa sensaciones ambiguas; por un lado a veces simplemente no quiero estar entre el ruido, el caos y toda la gente apretujada y apresurada en un vagón de metro, pero a la vez eso me gusta.

En fin veamos como me va en éstas vacaciones.
Arilin Hojaluna

El TRISTE

Aquí dejo otro cuento que escribí, espero que les guste.

EL TRISTE

Era domingo y entré al bar, estaba seguro de que encontraría a una linda dama y que la llevaría conmigo. Fui directo a la barra y pedí una cerveza, me dediqué a mirar hacia la pista, donde la rocola tocaba un bolero, había algunas parejas bailando, entonces la vi, estaba parada al lado de una mesa, tomando una bebida y al igual que yo observaba a los otros bailar, iba vestida de negro, su cabellera era larga y castaña, ella era alta, blanca y sus caderas atrayentes. Tomé mi cerveza y me dirigí a donde se encontraba, pero llegó una muchacha delgada y la abrazó, le dijo algo y la jalo hacia la salida, cuando me di cuenta ya se había ido.

Esa noche conocí a María, tenía 20 años, era morena, no muy alta, pero bella muy bella. Sus ojos eran grandes y oscuros. -Me gustas- le dije, cuando llegamos al departamento, la besé, recorrí sus caderas, ella me preguntó- Miguel, ¿eres cómo todos los hombres?, le sonreí fascinado y la lleve al baño, yo tenía una tina, era lo único lujoso del pequeño lugar donde vivía, los pisos eran de madera y rechinaban cuando caminabas. Abrí la llave y empezó a caer el agua, ella traía una blusa negra de tirantes, se la quite y le bese lentamente los senos, cuando se llenó la bañera, la desnudé con cuidado, me quite la ropa con prisa, mi pulso se aceleró, la morena hermosa se sumergió y yo la poseí…

A la mañana siguiente me fui al trabajo, estaba satisfecho. Soy fotógrafo de nota roja, para un periódico que se llama “En la mira del escándalo”, en definitiva no es conocido y subsiste gracias a los asaltos y asesinatos de todos los días. El editor, era un hombre mayor, amistoso, que siempre estaba tosiendo, pero no dejaba de fumar como chacuaco, cuando me miraba entrar a la micro oficinita me decía- Otra vez tarde Miguel, pareces zombie, ¿qué? nunca duermes-. Mi trabajo es fotografiar a los muertos de la ciudad de la furia, los casos en la mayoría de las veces son los mismos -esposa acuchilla a su esposo alcohólico y lo mata,- asaltantes acribillan a una pareja en el parque-, pero últimamente las notas siempre eran sobre asesinatos de mujeres, -mujer joven es encontrada asesinada en un callejón, era de complexión delgada, estaba desnuda y tenía extrañas heridas en el cuello-, yo miraba todos esos cadáveres, el rigor mortis, sus miradas perdidas entre el miedo o el asombro;- no detestaba mi trabajo, ¡claro que no!-, era lo único que me mantenía en pie, las fotos las revelaba en mi casa, de tanto mirarlas, ya nada me impresionaba, sus cuerpos pálidos, se parecían a mi.

El domingo regresé al bar, “Los tres diablos” estaba a dos cuadras de mi departamento, y la gente que asistía de vez en cuando se levantaba de las mesas a bailar, me acerqué a la barra y pedí como siempre una cerveza, entonces me dirigí a la rocola, elegí unas de José José, la maquinita empezó a tocar “qué triste fue decirnos adiós, cuando nos adorábamos más…”. En ese momento la encontré, era la misma mujer, su cabellera larga y castaña, estaba recogida en un chongo y llevaba un vestido negro largo, está vez la observaría desde lejos, ella no bailaba, era inexpresiva, era tentadora, después de un rato se le acercó una mujer delgada, rubia, sin duda no era la misma de la otra vez, la güera, le bailó un rato, la besó y se la llevó.

En la madrugada, llegué a mi departamento, estaba entre feliz y ebrio, traía conmigo a Inés, una muchacha de ojos claros, que era diferente a las que había conocido, era muy complicada, no se dejaba abrazar la condenada y sus besos eran húmedos; entrando a mi guarida se sentó en el sillón viejo que adornaba mi sala de pisos de madera decolorados por la humedad, sobre él estaba el periódico del miércoles, lo tomó y leyó en voz alta- ¡Mujer joven, no identificada, apareció muerta en un callejón, no llevaba ropa y tenía extrañas mordeduras en el cuello!- le dije que yo había sacado la fotografía, me miró curiosa pero circunspecta, le quité el periódico de sus hermosas manos y la besé, le dije -que confiara en mí, que yo no mordía-, la fui desnudando despacio, admiré su belleza y la cargué hacía la bañera…

Pasaron los días de la semana rápido, en mi trabajo seguían las cosas como siempre, asesinados, violentados, hombres y mujeres, que dejaron de existir por un amor, por un deseo, por una mentira, por un sueño; todos ellos salían en la mira del escándalo, a veces me cansaba, me hartaba, sentía nauseas, quería ser otra persona; el viernes encontró la policía a otra mujer, estaba muerta, era delgada, blanca, llevaba varios días tirada en un baldío, estaba desnuda, sin identificación, tomé las fotos de rigor, unos de los policías que se encontraban ahí me dijo que enfocará el cuello, que observará bien, ella tenía las mismas marcas encontradas en otros cuerpos, parecían mordeduras, pensé en el encabezado inútil del diario -¡El chupacabras regresó, pero ahora mata mujeres!-.

Esa noche mientras revelaba las fotos de la joven asesinada, sentí una sensación extraña, como que ella me recordaba a alguien, que había visto en algún lado, tal vez a mi madre, era hermosa, tenía el pelo largo, muy claro y su nariz respingada; se llamaba Raquel era fuerte y me crío sola, a los 18 fue madre soltera y nunca se arrepintió, enfrentó a los problemas, el pobre diablo que la embarazó nunca dio la cara por ella, mucho menos por mi, yo la admiraba. Pocos meses después de que yo cumpliera 12 años, la encontré muerta en medio de nuestra sala, alguien que había entrado a robar nuestra casa, la había asesinado, recuerdo sus ojos, parecían desorbitados, con miedo; aún hoy estoy convencido de que murió pensando en mi, nunca encontraron al asesino, al igual que muchos otros, su crimen quedó impune.

El domingo me dirigí a “Los tres diablos”, esta vez al llegar pedí un tequila, yo estaba cansado, arto, tenso, quería desahogarme, beber hasta más no poder y cantar canciones para dolidos, mi mujer de caderas atrayentes, vestido negro y pelo largo, estaba bailando sola en medio de la pista, la rocola cantaba una de José José, “ llorando de alegría y no de miedo y dudo que te pase igual con él, igual con él, anda y ve, te está esperando anda y ve…”, se veía hermosa, la miré, la dese, esperé al lado de la pista, me terminé el tequila y cuando paro de danzar me acerqué a ella; Elisa se llamaba, bailamos un rato, -yo te conozco- le dije, me miró con aire taciturno, como si no estuviera en éste mundo, me penetró con la mirada, la besé y me elevó al cielo, le pedí que saliéramos, que fuéramos a mi departamento, dude que aceptara siempre estaba con chicas. Ella salió detrás de mí, llegamos abrí la puerta, yo ya estaba muy excitado, la quería poseer, ella miro a su alrededor y me pidió un cigarro, yo casi nunca fumaba, por que el pequeño espacio se apestaba, pero inmediatamente saque un encendedor y la cajetilla de mi la bolsa del pantalón y se los dí, me sentía intoxicado, entre más la veía fumar, más se me antojaba toda ella, era un diosa, la invité a la tina, sus ojos oscuros no dudaban, antes de ir, se quito el vestido y la ropa interior, yo abrí la llave de la bañera mientras observaba sus pezones claros y delicados, sus caderas atrayentes me provocaban, me ordenó con una voz decidida que me desnudará. Mientras nos sumergíamos, note que su piel era muy fría, que parecía no sentirme, ansiosa besaba mi cuerpo, sus maneras tenían algo de animal y salvaje, me empezó a besar el cuello, súbitamente sus caricias se tornaron punzantes, sus ojos se volvieron completamente negros, sentí un fuerte dolor, ella me estaba devorando.

Poco después salió públicado "En la mira del escándalo", una nota que asombró a muchos, -Seres de otro mundo, asesinan hombres y mujeres dejando como únicos rastros extrañas mordeduras en sus cuellos-. De eso ya han pasado eternidades, hoy yo sigo siendo el mismo; y estoy convencido de que antes de convertirme en vampiro, solamente estaba pensando en ella, en Elisa.

“No se si vuelva a verte después, no se que de mi vida será, sin el lucero azul de tu ser, que no me alumbra ya, hoy quiero saborear mi dolor, no pido compasión ni piedad, la historia de ese amor se escribió para la eternidad…”

FIN
arilin hojaluna

PRESENTACIÓN

Nunca he sido constante al escribir en un blog, no prometo serlo, sin embargo, terminé éste cuento y creo que podría ir bien como una presentación de la "Tierra Entintada", de la tierra libre mía.
LA CANCIÓN DESESPERADA

Hola, ¿cómo haz estado? Le contesté a Mara. Ella con su voz alegre me dijo que estaba bien, que le gustaba escucharme después de un tiempo de no saber nada de mí. Aunque sea por teléfono dijo. Recordamos el pasado, cuando íbamos a la preparatoria de monjas y siempre nos saltábamos las clases para ir a tomar una cerveza al parque que estaba a dos cuadras del colegio. En ese entonces nos gustaban las mismas cosas y éramos como uña y mugre.

Me contó que ya no trabajaba de mesera en un bar gay de la zona rosa y que ahora estaba laborando como cajera en un banco. La escuche un poco triste, por la situación económica difícil en la que vivía, se quejo de la renta excesiva de su departamento.
Marita, como le decía yo, siempre la tuvo muy difícil, la echaron de su casa después de que terminamos la preparatoria, porque sus padres no aceptaban que fuera gay.

Cuando terminó de contarme sobre su vida, le hablé de mis viajes despilfarrando el dinero que mis padres me daban para estudiar Derecho en la IBERO y que no me arrepentía de haberme salido de la casa y de dejar esa carrera repulsiva. Le conté que ahora vivía en una “casi comuna” junto con mis compañeros de viajes y de pedas. Le platique de mis aventuras por la república y de las condiciones de miseria de muchos pueblos campesinos y comunidades indígenas en México. Fui a Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Michoacán, Campeche, Yucatán, quisiera describirte a detalle, tantas cosas que me cambiaron la visión “cuadrada de citadina ingenua”.

Ella me contestó- que sabía que al final nunca terminaría de estudiar derecho- que no era para mis pulgas- se río divertida. Entonces le contesté con tristeza que - la mayoría de las personas con las que me tope en la universidad, buscaban sólo una satisfacción personal a través del dinero, eran elitistas y etnocéntricos; - Yo no encajaba ahí-, siempre fui la rara y contestataria- Mara suspiro en el teléfono y pregunto sobre lo que hacía en ese momento –le contesté- Trabajo en la “radio rebelde”-, entre a un colectivo con unos compañeros de la UNAM, que estudian Estudios Latinoamericanos en FILOS; me gustaría estudiar Historia, estoy pensando en hacer mi examen. Pero en estos momentos estoy muy metida en lo de la radio-. Por ahora nuestros programas solo se transmiten por internet, pero pensamos lanzarnos al aire de manera ilegal, ya tenemos cabina y toda la cosa. Trabajamos en una bodega, de los papás de un compa, que no la utilizan. De manera algo inesperada Mara (o muy añorada por mi) me dijo- Me encantaría conocer tu nueva vida. Si quieres el viernes de la semana que entra nos vemos, puedes pasar por mi cuando termine mi trabaja de “esclava” en el banco. Está bien- le contesté- yo paso por ti, dime la dirección- y antes de que termináramos la conversación- le conté emocionada: ¡tengo un programa en la radio de música regge- le puse “Mi canción desesperada”!- siempre te gustó Neruda, ¿verdad Sofía? -Si Marita, siempre me gustó-. Entonces colgamos.

Me quede pesando en ella, Mara siempre fue hermosa, tenía unos ojos castaños preciosos y un cabello del mismo color. Recordé la última vez que nos vimos, fue en un antro, fuimos a festejar el cumpleaños de nuestro amigo de la prepa Carlos. Nos pusimos bien pedas y bailamos abrazadas. Ella tenía mucho pegue con los chicos, siempre la sacaban a bailar y coqueteaban con ella, aunque nunca les hacía mucho caso, lo de ella siempre fueron las mujeres, siempre la veía observarlas durante las fiestas, la única novia real que le conocí a Mara, se llamaba Paula, pero la dejo poco tiempo después de que entrara a trabajar de mesera al bar, Paula siempre le reclamaba que no le dedicaba mucho tiempo. Yo en cambio cuando íbamos a fiestas nunca era muy bailadora, me gustaba tomar cerveza y platicar con alguno que otro chavo. Mara en cuanto me veía sentada, corría tras de mí y gritando como españolita y me decía -Sofía que estás muy maja, deberías venir a la pista y bailar un rato conmigo- que chistosa se escuchaba con su acento español fingido, Entonces yo me paraba y bailábamos juntas, muy juntas.

Llego el día viernes y estaba nublado. Me la pase todo el santo día en la casa, peleando con Fernando (uno de mis compañeros de la “casi comuna”) porque no limpiaba el baño los días que le tocaban.
En la noche que llegué en el bocho por Marita, al Banamex. Ella me esperaba afuera del cajero electrónico, en cuanto me vio me abrazó y me dio un beso en cada mejilla. La observe no había cambiado mucho, aunque su cabello ahora estaba teñido de rojo, la edad le había acentuado sus ojos castaños y su uniforme de cajera la hacía verse muy madura. A manera de saludo le dije -Antes usabas la falda del colegio, como si fuera minifalda, y ahora mírate- toda una ejecutiva bancaria-,Y tú pareces un hippi de los 70´s y andas en un bocho que parece cascajo- me riño divertida.

Ya en el bocho puse a la radio que tocaba la Arrolladora y Mara empezó a cantar: “compárame, compárame en el corazón y dime en donde está tu corazón”… Cuando llegamos a la bodega, abrí despacio la cerradura, entramos, todo estaba oscuro y había un olor concentrado a humedad, prendí entonces la luces que apenas iluminaron el espacio, al fondo estaba la cabina improvisaba, la invite a pasar, prendí los aparatos, puse un poco de regge y pensé para mis adentros: que era una lastima que no hubiéramos pasado a comprar un six. La mire entonces, ella estaba recargada en una mesa, se veía firme. como si los años no hubieran pasado en balde. Ella curioseaba con la mirada, como lo hace una niña en un lugar desconocido y nuevo, entonces dijo – te acuerdas cuando nos besábamos en la sala de mi casa, cuando no estaban mis papás, según nosotras para ensayar cuando llegará nuestro príncipe. La mire y le dije que bailara como antes, ella empezó a bailar lentamente a mi alrededor, sentí un impulso suave que recorría mi cuerpo, en cuanto la tuve enfrente mío, la tome entre mis brazos,- le dije que no entendía como nunca habíamos estado, tan cerca como ahora, que en ese entonces hubiera sido lógico, éramos tan amigas. Mara me miro y puso su mando en mi boca en señal de que no quería que hablará, me besó y empezó a recorrerme con sus manos, tomo mi cintura, me pego hacia ella, acaricio mi espalda, yo estaba temblando, entonces me anime y la bese, ella me subió sobre la mesa y me quitó la blusa- la música de regge sonaba lenta embriagadora en ella retumbaban nuestros gemidos, en ese instante fui muy feliz y ella también lo fue, en ese instante mientras le hacía el amor también pensaba en los versos de Neruda:

"Ah mujer, no sé como pudiste contenerme en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto, el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido. Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas, aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros, oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo en que nos anudamos y nos desesperamos. "

Me imagine también como éramos antes, las niñas bien de la preparatoria de monjas, que a veces se besaban y bailaban juntas, muy juntas. Yo sabía que amaba a Mara y sin embargo nunca se lo confesé, no en aquel tiempo adolescente, no en éste tiempo de vidas cambiantes y de crisis existenciales.

Después de ese episodio en la radio, nos vimos algunas veces más, hablamos de nuestras vidas miserables, de nuestra profunda amistad, pero no de amor. La lleve a la comuna, teníamos relaciones, pero ella, Mara, Marita siempre estaba distante; yo le dediqué muchas canciones en el programa, le escribí mil poemas; Sin embargo un día, se distanció, le marqué a su número varias veces y jamás me contestó. Por esos días de su desaparición, me dio por leer una y otra vez a Neruda, buscaba en él, el rastro de su cuerpo hermoso, que yo amaba y deseaba; a Mara, solo la encontré en un poema, en un verso:

“Abandonado como los muelles en el alba. Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado!”

Después de varios meses de no saber de ella, en mi condición de abandonada deje la “radio rebelde” (cuyo futuro era incierto y triste), deje también a la “casi comuna”; y como en los versos de Neruda sarpe de “los muelles en el alba” y llegue a una pequeña población indígena de la sierra oaxaqueña, estando ahí me uní a un proyecto de radio comunitaria. De Marita, lo único que supe por conocidos de la prepa, que ya no trabajaba en el banco, que se había enamorado de una mujer extranjera, que se había fugado con ella a otro país, que se encontraba lejos. De vez en cuando sueño con ella, en mis sueños Mara está en medio de una tormenta, yo la intento ayudar, pero como en los versos de Neruda: “todo el ti fue naufragio”.

“Era la alegre hora del asalto y el beso. La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego, turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!"

FIN
Arilin Hojaluna